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domingo, 14 de octubre de 2018

COMO ORDENAR TU VIDA. HOY EL DORMITORIO.

Ya hemos hablado en este post de algunas de las ventajas de tener una vida simple y ordenada. Si no lo has visto, te invito a que lo hagas. Pero hoy quiero hablarte de cómo empezar a hacerlo porque la tarea, así dicho parece monumental y tal vez no te atrevas a intentarlo. Déjame recordarte primero solo una cosa: tener una vida simple no significa tener una vida pobre ni aburrida. Significa quedarse solo con aquellas cosas, personas, pensamientos y actitudes que aportan y dan valor a tu vida. De este modo, cada vez las cosas que adquieras serán de mayor calidad y perdurables en el tiempo, y lo mismo pasará con las amistades y personas de las que te rodees.
Ahora sí empezamos: Cuando una labor es complicada, lo mejor es dividirla en partes y empezar por las más sencillas. Las partes más sencillas van a a ser en este orden:
Ordena tus cosas, tu economía, ordena tus contactos, ordena tus pensamientos y sentimientos. 

ORDENA TUS COSAS

Si tu espacio esta ordenado y tiene armonía va ser más fácil para ti estar de buen humor, pensar con claridad y tu descanso es más efectivo.
Ordenar tus cosas no significa cambiarlas de sitio, ni esconderlas dentro de armarios, porque esto te da una satisfacción muy limitada en el tiempo y una gran frustración cuando vuelven a desordenarse rápidamente.
                        


Te recomiendo que empieces por tu dormitorio, desechando toda la ropa que no te vas a poner. Fíjate que digo "no te vas a poner" y no digo "no te gusta".
Esto es así porque a menudo los armarios están llenos de ropa que sí nos gusta pero que no nos vamos a poner porque nos queda pequeña, o grande, o no tenemos ocasión de ponernos, o es demasiado incómoda. Piensa que si adelgazas unos kilos, seguramente querrás ponerte ropa nueva en lugar de ese pantalón que estará pasado de moda para entonces. Ponte el reto de reducir a la mitad, por ejemplo tu ropa: deshazte de todas esas prendas que de vez en cuando tomas en la mano a la hora de vestirte y luego devuelves al armario, de esa ropa interior desgastada, de los calcetines rotos o desparejados, de las camisetas con manchas que no se van o están descoloridas.... aunque ahora te parezca difícil si lo haces con determinación verás como cada vez es más fácil. Por regla general la ropa que no te pones en toda una temporada (invierno o verano) ya no la vas a usar. Si tienes dudas puedes usar el truco de las perchas que explicaba hace tiempo en este vídeo. 
 Cuando termines de desechar puedes ordenarla de manera que resulte fácil encontrar lo que quieres además de estético. A mi me gusta hacerlo por colores, de más oscuros a más claros, pero también puedes hacerlo por categorías, tamaños, o como te guste a ti. Te recomiendo que compres un juego de perchas iguales, de un bonito color, o de madera, para conseguir que tu armario luzca como una boutique de lujo. Tal vez te apetezca poner al terminar unas bolsitas de gasa con hierbas u especias olorosas para que al abrir el armario el aroma te llegue y te envuelva.

                   
Probablemente hayas oído hablar del "armario cápsula" pero creo que ese tipo de armario es demasiado radical para empezar y si, como la mayoría, no eres muy espartano probablemente esa labor te resulte muy dura al principio. Para empezar está bien como te cuento.
Cuando termines con el armario, haz lo mismo con los cajones, con los zapatos, los accesorios... vas a ver que, cuanto más desechas y vas viendo mejores resultados, más fácil te resulta hacerlo. 
Piensa en la paz que se respira en una buena habitación de hotel. Eso es a lo que aspiras en tu dormitorio. ¿Y que tienen todas las buenas habitaciones de hotel en común? Son simples. No hay adornos de sobra, ni nada que nos distraiga. Deshazte también por tanto de el recuerdo de la primera comunión de tu prima que está sobre la cómoda, de esos medicamentos o papeles que ya no sirven. Si son útiles, guárdalos en su sitio. Intenta que la superficie de los muebles esté limpia, sin trastos, solo con lo que de verdad, quieres ver al despertar. 
Con este paso, del que hablamos hoy, ya hemos conseguido varios beneficios: vas ahorrar tiempo cada mañana al elegir qué ponerte, porque al abrir el armario solo verás aquellas prendas que te encantan, y será mucho más fácil decidir qué ponerte. Vas a ahorrarte la frustración de ver, día tras día, esa ropa que ya no te vale y que te recuerda constantemente que has engordado, o que hiciste una mala inversión gastando dinero en una prenda que nunca te pones, etc. Además, vas ahorrar tiempo en limpiar tu cuarto cada día porque al estar despejado, acumulará menos polvo y será más rápido pasar una bayeta por las superficies despejadas. Por último, vas a descansar mucho mejor, porque a menos polvo y desorden, mejor es el sueño, y mayor el descanso. 
¿No crees que merece la pena?
Si quieres, mañana te invito a un café y hablamos de qué nueva área limpiar y de qué cosas puedes deshacerte. Quiero inspirarte para que lleves una vida más simple, pero más rica.

                              
Cuéntame en los comentarios de debajo qué área te da más quebraderos de cabeza, y veremos qué podemos hacer. ¿Te parece?

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